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 20/04/2018

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Marialejandra Martín: "Sólo hago cosas que me interesan"

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Han pasado treinta y dos años y aún queda algo de María Eugenia Alonso en Marialejandra Martín. Es algo que va más allá de la expresión que aún conserva en su rostro, y que tiene que ver con el empeño en encarnar féminas de gran poder y fortaleza. Hoy deja de prestarle su piel al personaje de Elena Alving, la protagonista creada por Henrik Ibsen para Espectros (1881), su respuesta a las críticas recibidas por la controversial Casa de muñecas.


A diferencia de Nora, Elena -el personaje de Martín- decide permanecer en el hogar a pesar de la vicisitud en búsqueda de un fin superior. Todo en vano. El alegato de Ibsen es claro: "los pecados de los padres deben ser lavados con la sangre de sus hijos".


-¿Ha sentido usted alguna vez la influencia de la carrera política de sus padres en su carrera como actriz?


-La relación con mis padres, que es maravillosa, fue muy interrumpida en mi niñez porque mi padre (Américo Martín) fue preso político. Eso posiblemente ocasionó una reacción, la necesidad de hacer algo distinto a lo que mis padres hacían.


-Sin embargo se ha mantenido muy ligada al ámbito universitario, al igual que ellos.


-Ciertamente, porque mis padres aún mantienen una vida académica activa. Mi madre aún es profesora universitaria. Por otra parte mi primer trabajo, Ifigenia bajo la dirección de Iván Feo, fue una película impulsada por la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela -que está cumpliendo 40 años-, en cuya Aula Magna se construyó el decorado de la casa de Abuelita para la película. Le tengo un inmenso afecto a la academia.


-¿Qué debe tener un personaje para que usted decida interpretarlo?


-Justo estaba leyendo un testimonio de Alfred Hitchcock en el que explicaba la obsesión de Ingrid Bergman por interpretar únicamente papeles protagónicos. Yo no soy así. Lo único que necesito es que sean personajes cuyo mensaje me interese enormemente. Tiene que tener varias dimensiones, un dilema que a mí me interese mostrar ya sea en televisión, en una pantalla de cine o en el proscenio de un teatro. En ese sentido soy bastante abierta. No me planteo metas. Sólo hago cosas que me interesan.


-¿Siente usted que hacen falta más personajes femeninos dentro de las letras venezolanas?


-Creo que hace falta todo. Es necesario que, como creadores, saquemos lo que tengamos dentro y también creo que hace falta pluralidad para hacerlo, porque actualmente no existe. Deberíamos poder hacer lo que se nos dé la gana con las historias que llevamos en nuestro interior. Sobre todo porque cuando un país atraviesa por la situación en la que estamos inmersos actualmente, la creatividad del ser humano se encuentra en constante ebullición y se crea un caldo de cultivo perfecto, un material humano que puede convertirse en cualquier cosa. Claro, en este momento es mucho más importante pensar en qué comer o dónde conseguir un determinado medicamento, pero es urgente dar rienda suelta a la creatividad. Es necesario buscar la manera de hacerlo.


-¿De qué manera lo está haciendo usted?


-Tengo tres años escribiendo un guion con la asesoría de Thaelman Urgelles, un gran maestro, y es un proyecto que me tiene absorta. Me parece increíble que, cuando transitas por un área laboral que es desconocida para tí, se siente como empezar desde cero. Pero más que sentir miedo, siento que es la oportunidad de vivir una nueva experiencia. Y eso me encanta.


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