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 20/09/2018

Titulares:

Farmacias de Nueva Esparta expenden medicamentos ‚Äúa media m√°quina‚ÄĚ

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Buscar medicinas en Venezuela se ha vuelto una tarea compleja e inasequible. Farmacias, hospitales y consultorios están desprovistos de la mayoría de los fármacos necesarios para los pacientes y, por supuesto, el estado Nueva Esparta no es la excepción.


“Apenas tenemos que vender porque no hay materia prima con la que los laboratorios venezolanos puedan fabricar los medicamentos que demanda la población. Entiendo el malestar e impotencia de la gente ya que las consecuencias son dramáticas, los enfermos corren demasiados riesgos, sufren de manera injusta”, esgrime Julián Dávila, farmaceuta.


En un recorrido parcial de Diario Caribazo “La Voz del Pueblo” por las principales farmacias del corazón de Porlamar se pudo corroborar la ausencia de medicamentos en los anaqueles existentes. Por ejemplo, se dificulta conseguir en el caso de los antihipertensivos los siguientes fármacos: Lozartan, Enalapril y Candesartam; respecto a tratamientos para la diabetes: no se consigue Metformina de 500 mg ni insulina; y con relación a los antibióticos, no hay Amoxicilina, Fulgran, Longacef, Cefadroxil ni mucho menos Ampicilina.


Y de acuerdo a la existencia, esto es lo que poquito queda: Ramipril de 2.5 mg, cuesta 82 Bs.S; Captropil de 25 mg, 55 Bs.S; Amlodipina de 10 mg, 160 Bs.S… Todos estos antihipertensivos; para contrarrestar la diabetes, hay Glimepiride 4mg, en 21 bs; y en el caso de analgésicos, el más habitual es el Atamel Forte de 10 tabletas, en 141 bolívares Soberanos.


Sin recursos por el desplome del precio del petróleo desde 2014, a Venezuela se le suma una crisis sanitaria por la falta de materiales en los centros asistenciales de salud pública y una alarmante escasez de medicinas que ha provocado un aumento en la mortalidad infantil y materna, sin mencionar que los pacientes con cáncer o adultos con infección por VIH no disponen del tratamiento adecuado.


La desesperación es tal que incluso hay familias que buscan alternativas a la medicina, como los curanderos. “Mijo, tendré que verme con brujo para que me cure. Amén. En verdad, estamos a la buena de Dios”, concluyó Ana Mata, paciente de diabetes… Así están las cosas.


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